27 Oct 16

Un espectáculo arquitectónico en concreto: el Museo Mercedes-Benz en Alemania

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Fuente: Wikimedia- Julian Herzog

Fuente: Wikimedia- Julian Herzog

El Museo Mercedes-Benz es un museo del automóvil ubicado en Stuttgart, Alemania. Fue diseñado por un equipo holandés de arquitectos, quienes se encargaron de darle particularidad y forma a este museo. Se basa en un concepto de una hoja de trébol mediante la superposición de tres círculos con el centro sustituido para formar un atrio triangular. El edificio fue construido en un tiempo récord de dos años y medio siendo inaugurado en 2007.

Fuente: Flickr - Christian Richters

Fuente: Flickr – Christian Richters

La altura del edificio y el interior (que posee doble hélice) fueron diseñados para maximizar el espacio, ofreciendo 16.500 m² de espacio para exposiciones de vehículos en un espacio de tan sólo 4.800 m²; el museo contiene más de 160 vehículos de exposición. Con sus particularidades de diseño y de materiales utilizados en el cual el concreto hace parte importante, el edificio rápidamente se transformó en un icono de la ciudad. La impresionante modernidad de la construcción parece venida del futuro, y conserva al mismo tiempo su enlace con la tradición. La arquitectura encarna el legado de la marca.

Fuente: © picture alliance

Fuente: © picture alliance

Características generales del edificio

La geometría se desarrolla a partir de una planta simétrica de tres hojas, que expone el concreto en sus paredes y fachadas, evocando un espiral de ADN que guarda el código genético del ser humano. Por dentro esta gran estructura, por un lado muestra, la herencia de la marca Mercedes-Benz y, por el otro, en el aspecto constructivo, esa forma de trébol es el espiral que se forma con dos rampas entrelazadas de 80 m de longitud, sin escalones, y que sirven como caminos principales para que los visitantes se desplacen. El interior es el reino de la curva y el doblez: el concreto se pliega, y suavemente las líneas que dividen techos, paredes y suelos se diluyen creando la sensación de un espacio único y fluido. Las dos trayectorias existentes, se cruzan continuamente imitando las bandas interconectadas de la hélice del ADN, permitiendo que el visitante se mueva entre ambas.

Fuente: Flickr - Christian Richters

Fuente: Flickr – Christian Richters

El museo tiene una superficie básica de 4.800 m2 cuadrados, una altura de 47,5 m y un volumen interior edificado de 210.000 m3. Al llegar, se accede a una amplia explanada con escalones y una plaza al aire libre, en donde ya prima la idea de circulación. Ya en la recepción del museo, los visitantes pasan junto a un mostrador de información, sobre el que se encuentra un anillo con 16 pantallas de plasma suspendidas y llegan al atrio, en donde por primera vez se puede apreciar el museo. Para llegar al plano superior hay tres ascensores con los que se llega hasta una altura de 42 m. Las siete salas en las que se desarrolla están unidas por medio de una rampa de 80 m de longitud. La rampa, alternada con secciones planas, permite la accesibilidad para todas las personas. En las rampas que se enlazan continuamente hay vitrinas con cristales hacia ambos lados. En el centro del espacio cilíndrico se encuentran cinco tarimas, que sobresalen del plano inferior del piso intermedio y recuerdan a la válvula de un motor. Sobre estas tarimas se presentan vehículos históricos y prototipos actuales. Estos objetos establecen una conexión lógica entre el museo y la zona de exposición

Materiales y estructura

En la construcción del complejo se emplearon más de 110.000 Tn de concreto. El cristal y el aluminio están envueltos alrededor de la subestructura de concreto en líneas horizontales inclinadas. El cristal de la fachada es tratado como ventana y sigue el soporte del perímetro a lo largo de la exposición. Los ventanales están hechos de paneles trapezoidales, cuyos límites verticales y diagonales se amoldan a los perfiles de acero. El cristal es transparente, incoloro y aislante. Sobre éste se realizó un estampado de puntos esmerilados que reduce el impacto de la luz del sol y se aplica en todos los paneles dando la impresión de doble dimensionalidad de fachada. El innovador cristal reforzado con fibra de carbono ayuda a maximizar la prestación del material. El aprovechamiento de la luz solar permite, en los ambientes demasiado grandes, un notable ahorro energético. El interior está inundado de concreto a la vista que es el ingrediente fundamental para dar un espectáculo arquitectónico.

Fuente: Flickr - Christian Richters

Fuente: Flickr – Christian Richters

Para poder realizar las complejas formas geométricas del museo fue necesario recurrir a tecnología ultramoderna. La base de la planificación del edificio en su totalidad es un modelo de datos tridimensional. Según los diseñadores, la demanda geométrica solo pudo ser satisfecha con las propiedades que ofrece el concreto armado, constituyendo además un telón de fondo ideal para las exposiciones. La serpenteante continuidad que caracteriza la circulación interior también forma el principio estructural de la fachada. La construcción de la estructura en forma de hoja de trébol lleva a puntos donde el techo se torna muro y simultáneamente cierra una esquina, conectando directamente con el siguiente espacio expositivo. Entre las particularidades del museo cabe destacar los techos sin pilares que cubren las salas de 33m de ancho y pueden soportar el peso de diez camiones, al igual que los elementos portantes de curvatura doble, que recuerdan a una hélice de enormes dimensiones.

Fuente: Flickr - Carlos Iborra

Fuente: Flickr – Carlos Iborra

Conclusión

El impresionante museo de Mercedez Benz, en Alemania es un gran ejemplo para la arquitectura moderna que al usar curvas y materializarlas con concreto le dan mucha más credibilidad al material al mostrar lo versátil y único que puede llegar a ser.

 

Nota aclaratoria de responsabilidad: Las observaciones contenidas en este documento son de carácter informativo y deben ser aplicadas y/o evaluadas por el constructor o usuario solamente en caso de considerarlas pertinentes. Por lo tanto, estas observaciones no comprometen a Argos, a sus filiales o a sus subordinados.


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Sobre el autor

Omar Javier Silva Ingeniero Civil Ciudad: Bogotá País: Colombia

Mi primer acercamiento con el concreto lo encontré de niño en uno de mis hobbies: los carros. Sabía que el concreto lo llevaban en unos camiones muy grandes, con algo atrás que daba vueltas. Esos vehículos siempre despertaban mi interés, además de que mi abuelo era ingeniero civil, constructor, y tal vez el concreto venía en la sangre... Soy ingeniero civil de la Pontificia Universidad Javeriana, con especialización en Tecnología de Construcción de Edificaciones de esa misma universidad. Desde el año 2007 estoy vinculado con la Asociación Colombiana de Productores de Concreto – Asocreto-, donde me desempeño como Jefe de Publicaciones.


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