10 Jun

Edificios verdes, una oportunidad de inversión en el mercado

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Este artículo fue escrito por Nicolás Pineda Bernal.

Jardines verticales
Crédito: treescraper. Wikipedia

Durante años la construcción se ha mostrado como un movilizador de las economías de los países, influenciando en actividades sociales, medio ambientales y económicas de las personas. La cadena de valor de la construcción es, sin duda, una de las más importantes a nivel mundial; actualmente representa el 13% del PIB en el mundo (US$9.5 trillones) y se espera que crezca a una tasa promedio anual del 3.5% en los próximos ocho años, de acuerdo con el Banco Mundial.

Es relevante destacar la importancia del sector en función del empleo que genera (1,450.000 empleos, que representan el 6.3% del empleo en Colombia), de los 30 subsectores de la economía que dinamiza y que en los últimos 10 años el sector ha crecido en promedio más que el PIB de la economía. Sin embargo, aunque contribuye al desarrollo económico, su crecimiento tiene importantes implicaciones medio ambientales, dado que el uso de materiales y recursos en todos sus procesos presentan amenazas a la sostenibilidad del planeta.

Los impactos ambientales de esta industria se pueden observar en todo su ciclo de vida, desde las primeras etapas que afectan las características del suelo, como excavaciones, demoliciones, obras hidráulicas y construcción de vías, al igual que en las etapas posteriores de la operación y mantenimiento de las edificaciones que aumentan sustancialmente el consumo de agua y energía.

El sector de las edificaciones es uno de los mayores consumidores de energía final, representando un 22% del total de la demanda de energía nacional. Además, el daño a la tierra se evidencia en la erosión del suelo (que a largo plazo puede producir deslizamientos y derrumbes), así como en la alteración de drenajes naturales.

Patric Blanc. Jardines verticales Londres
Crédito: Wikipedia

Buscando controlar y disminuir los impactos ambientales y sociales surgieron prácticas de “construcción sostenible”, las cuales buscan reducir los daños ocasionados antes, durante y después de realizar una obra. Este término se refiere al diseño, construcción y operación de edificios que son responsables con el medio ambiente, económicamente beneficiosos y además saludables para trabajar y vivir. Estos proyectos han sido pensados y fundamentados desde el diseño arquitectónico, promoviendo un adecuado uso de los recursos naturales, la reutilización de los mismos, la diversificación energética, una adecuada selección de materiales y un óptimo uso de procesos constructivos.

Dado que el concepto es tan amplio, y con el fin de lograr que la sostenibilidad se evalúe de una manera objetiva, se han creado una serie de certificaciones ambientales usadas para las construcciones sostenibles. Cada una tiene mayor o menor relevancia según la región del mundo donde se encuentren, siendo las más importantes la certificación LEED (Leadership in Energy and Enviromental Design, emitida por el US Green Building Counsil), certificación WELL (otorgada por el International WELL Building Institute), certificación BREEAM, EDGE (Excellence in Design for Greater Efficiences emitida por el IFC) y Referencial CASA a cargo del CCCS (Consejo Colombiano de Construcción Sostenible).

A pesar de ser una tendencia a nivel mundial, quienes se interesan en desarrollar construcciones sostenibles en Colombia aún tienen el paradigma que construir sostenible es sustancialmente más costoso que una construcción tradicional. El Consejo Colombiano de Construcción Sostenible en el año 2014 lideró un estudio basado en los proyectos LEED y permitió identificar que los sobrecostos esperados eran, en promedio, solo del 6.6% en diseño y construcción y los sobrecostos reales pueden llegar a representar hasta el 9%.

De otra parte, esta cifra es corroborada por Prashant Kapoor, especialista en construcción sostenible y creador del Programa EDGE (Excellence in Design for Greater Efficiencies) de IFC, “los edificios verdes son una oportunidad de inversión en el mercado”, pues su valor de venta es 7% más alto que las construcciones convencionales, según una encuesta elaborada en 69 países por la firma Dodge Data & Analytics.

Para el caso de la certificación EDGE de IFC, CAMACOL afirma que el costo se incrementa en apenas 0.25% del costo total de un proyecto en Colombia.

No obstante, la valoración de este tipo de construcciones no se debe dar solo desde la inversión inicial, sino que se debe evaluar desde el payback, o retorno de la inversión, que se ofrece al comprador de los inmuebles cuando se logran bajar los costos de energía y agua.

 

Nota aclaratoria de responsabilidad: Las observaciones contenidas en este documento son de carácter informativo y deben ser aplicadas y/o evaluadas por el constructor o usuario solamente en caso de considerarlas pertinentes. Por lo tanto, estas observaciones no comprometen a Argos, a sus filiales o a sus subordinados.


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Sobre el autor

Comunicadora Social y Periodista de la Universidad de Antioquia (2007). Especialista en Mercadeo de la universidad EAFIT (2015). Actualmente me desempeño como Jefe de Estrategia Digital en Argos. Como redactora he cubierto temas de cultura, medio ambiente e industria. Amo el arte en todas sus expresiones.


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