3 Oct 17

¿De dónde vienen los sistemas industrializados?

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Muchos diseñadores y constructores están familiarizados con los llamados sistemas industrializados de construcción, que corresponden a sistemas estructurales que utilizan muros portantes y que tienen grandes ventajas cuando se habla de control de obra, control de presupuestos y velocidad de construcción. Por todo Colombia hay edificaciones en todos los estratos hechas con estos sistemas.

Los constructores nacionales se han convertido en referentes internacionales de su utilización eficiente, dada su gran versatilidad, con sofisticados métodos de control de calidad; dicho métodos permiten desencofrar las estructuras con seguridad a las pocas horas, incrementando la eficiencia y disminuyendo los costos de construcción. A nadie extraña, entonces, ver o vivir hoy en una construcción con un sistema industrializado, sin saber que sus primeros desarrollos cumplen 110 años. En este artículo, exploraremos un poco su historia.

Los orígenes

Algunos expertos indican que la innovación siempre viene de la suma de dos ideas que, aparentemente, no tienen mucho que ver. Por ejemplo, pareciera ser que el norte de la industria automotriz a finales del siglo XIX era el desarrollar un producto altamente exclusivo y costoso, sobre lo cual existían innumerables iniciativas en el mundo. Y, a pesar de existir dicho concepto, Henry Ford encontró otro enfoque de dicha industria al unir la revolución industrial con la fabricación de vehículos y con la estandarización. De esta manera logró un objetivo específico: abaratar los costos de los vehículos y volverlos mucho más accesibles para la gente.

En el caso de la construcción, ya en 1867, Joseph Monier había patentado el concreto reforzado, con lo cual se ampliaron infinitamente las posibilidades de un material que tenía gran versatilidad para adoptar la forma que fuera requerida por ingenieros y arquitectos con seguridad y resistencia.

Pero faltaba alguien que tuviera la visión de potencializar su uso en la vivienda. Esa idea llegó de la mano de Thomas Alva Edison, el mismo inventor cuya mente transformó nuestras vidas en temas como las comunicaciones o la iluminación. Ya en 1899, Edison se había hecho a su propia fábrica de cemento, la Edison Portland Cement Company.

En 1907, Edison, muy conocedor para entonces del concreto y visionario de sus posibilidades, patentó un nuevo invento cuyo propósito era el siguiente en palabras traducidas libremente al español:

“El objeto de mi invento es construir un edificio con una mezcla de cemento, mediante una sola operación de moldeado en todas sus partes, incluyendo los muros, los techos, las divisiones, las tinas de baño, los pisos, que estarán formados por una masa integral de mezcla de concreto.

Este invento es aplicable a las construcciones de cualquier tipo, pero yo pienso particularmente en la construcción de viviendas, donde las escaleras, chimeneas y todo el decorado interior puede formarse como una pieza integral.

Mediante varillas que se dejarán incrustadas en el material se le dará fuerza a los puntos estratégicos y luego estarán los moldes hechos con piezas de hierro forjado que se atornillarán de tal forma que quede entre una y otra un hueco en el que se vertirá el concreto. Cuando fragüe el concreto se desatornillarán las secciones y, al retirarse la cimbra, se revelará una casa totalmente terminada.

Es decir, se trataba de lo que hoy llamamos un sistema industrializado de construcción. El propósito de Edison, al igual que sucedió con Ford, era abaratar los costos de construcción de vivienda para así facilitar el acceso a la misma a sus trabajadores.

sistemas industrializados

En 1910, Edison empezó a investigar el uso de moldes de hierro que se pudieran utilizar en forma repetitiva y, para 1919, llevó su patente completamente a la práctica construyendo once unidades en Union, New Jersey, en EEUU. En esta aventura, además, innovó fabricando la mezcla de concreto con una mezcladora mecánica y utilizando una banda transportadora para elevar el concreto y llenar los moldes de hierro.

El vaciado de cada casa demoró seis horas –un tiempo que no es envidiable aún hoy en día, dada la complejidad de la estructura- y el fraguado demoró seis días antes de ser desmoldadas, quedando listas para colocar las puertas y ventanas y conectar la plomería y la electricidad. ¡Y estamos hablando de hace casi 100 años!

Si bien el invento funcionó, para la época había varias dificultades como el costo excesivo de los moldes y la complejidad de su armado. Habiendo otros inventos por desarrollar que resultaban más interesantes y lucrativos, nadie extraña que Edison abandonara el interés en continuar desarrollando nuevos proyectos de este tipo. Hoy en día las casas de Edison en New Jersey siguen en pie.

El segundo impulso

La reconstrucción de Europa desarrolló ampliamente la industrialización de la construcción impactando los métodos de producción de materiales, masificando tecnologías como el concreto premezclado, popularizando tecnologías que ya eran conocidas, como la prefabricación, o desarrollando nuevas propuestas, como la construcción industrializada.

Después de ser olvidados por mucho tiempo, los sistemas industrializados revivieron con fuerza en este periodo. El concepto, al igual que Edison lo pretendía a comienzos de siglo, tenía el propósito de lograr vivienda económica con una gran velocidad de construcción. Es así como, en 1955, Charles Bauer desarrolló en Francia lo que en nuestro medio conocemos como sistema túnel o Sistema Outinord, que utilizaba piezas muchos más grandes para manipulación con grúa y que resultaba de gran utilidad para el propósito mencionado.

De hecho, muchos de los desarrollos en ese país de Le Corbusier, uno de los arquitectos urbanistas más influyentes del siglo XX, fueron posibles gracias a la utilización de estos sistemas industrializados, cuyo avance quedó entonces disponible para el resto del mundo.

sistemas industrializados
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La llegada a América

La comunicación entre América y Europa, que de por sí era frecuente para mediados del siglo anterior, permitió que los sistemas industrializados cruzaran el Atlántico y se empezaran a implementar en nuestros países a finales de los años 60 y comienzos de los años 70, según las referencias que tenemos.

Argentina, por ejemplo, utilizó el sistema para la construcción masiva de vivienda, mientras que Chile y Cuba optaron para entonces -con la ayuda de la Unión Soviética- resolver sus necesidades de vivienda acudiendo mayormente a tecnologías de prefabricación, también desarrolladas con propósitos de reconstrucción.

En Colombia es identificable la llegada del sistema de la mano de la firma Florez Carrero y Compañía que hizo su primera obra en Ibagué en 1968, seguido de varios proyectos exitosos con el Instituto de Crédito Territorial, una entidad del Gobierno que había sido creada con el propósito exclusivo de promover el acceso a la vivienda de personas desfavorecidas.

Empezaron entonces también a conocerse nuevos desarrollos y alternativas de sistemas industrializados, conocidos como manoportables por estar compuestos de paneles que se pueden armar, desarmar y mover sin necesidad de grúas, con un importante auge de proyectos a comienzos de los años 80 incorporando, por ejemplo, la posibilidad de texturas en las formaletas.

México, por su parte, disparó por completo la utilización de los sistemas industrializados cuando emprendió a partir del año 2000 un importante plan de atención del déficit de vivienda social, donde la velocidad de construcción y el control de los proyectos era completamente necesario para garantizar el éxito de los proyectos.

Paralelamente Chile también acogió la tecnología de los sistemas industrializados para atender su déficit de vivienda y Brasil, por su parte, aunque también conocía con antelación los sistemas, solamente los popularizó masivamente con la llegada del programa “Mi Casa, Mi Vida” en la última década.

Otros países latinoamericanos igualmente los utilizan. Y ni que decir de China, donde la industrialización en la producción de vivienda es una necesidad de primer orden.

El presente

Los sistemas industrializados siguen teniendo gran aceptación y utilización en el mundo, de todo tipo y especificación, con aplicación no solamente en vivienda sino también en hoteles, oficinas e incluso en cárceles. Evidentemente ha habido avances en los procesos y se consiguen en el mercado una variedad innumerable de opciones de paneles, cada uno con sus ventajas dependiendo del tipo de proyecto y del número de repeticiones. Lo cierto es que se trata de un sistema que tuvo sus orígenes hace más de 100 años, que hoy sigue vigente en nuestro medio y que lleva en sus venas un alma durable: el concreto.

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Nota aclaratoria de responsabilidad: Las observaciones contenidas en este documento son de carácter informativo y deben ser aplicadas y/o evaluadas por el constructor o usuario solamente en caso de considerarlas pertinentes. Por lo tanto, estas observaciones no comprometen a Argos, a sus filiales o a sus subordinados.


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